Programa del Proyecto Inmigrantes

  1. FUNDAMENTOS

La  inclusión de las diferencias es un problema universal que nos demanda un trabajo mental a lo largo de toda la vida.

Las grandes y pequeñas diferencias ponen en cuestión nuestras propias creencias, razón por la cual el diferente puede ser vivido como peligroso.

Cada comunidad tiene grandes y pequeñas diferencias con respecto a otras comunidades. Dado que las diferencias son consideradas peligrosas, podría dar lugar a   una constelación de actitudes tales como intolerancias, prejuicios y discriminación junto a un colectivo de sujetos vulnerables.

La vulnerabilidad  pone  en   riesgo   la salud,   la   educación   y   el empobrecimiento de  las   redes   de inserción.  Las  redes  de  inserción   son  el   campo privilegiado de producción de subjetividad.

Denominamos a este proyecto, “Proyecto Inmigrantes. Diversidad e inclusión” porque consideramos que es en las comunidades de inmigrantes dónde mejor observamos la dificultad de la inclusión de lo diferente tanto en la comunidad que acoge como en la que es acogida.

Nuestra sociedad, a lo largo de su historia, dio muestras sobradas de procesos de exclusión y eliminación del diferente.

En las grandes corrientes migratoria,  la sociedad argentina, según Andrés Alberto Masi Rius,[1] fue generando, por ejemplo, diferentes categorías de inmigrantes. No sólo se encargó de crear fronteras y distinciones entre inmigrantes europeos y latinoamericanos, sino que entre estos últimos construyó una cierta tipificación, sustentada sobre patrones étnicos y de conformidad al grado de pobreza del país. En virtud de ello, dentro de las cinco corrientes latinoamericanas principales (uruguayos, chilenos, bolivianos, paraguayos y peruanos), quienes padecen mayor grado de rechazo son aquellos que provienen de los países percibidos como más distantes en términos étnicos[2] (bolivianos, peruanos y paraguayos). En consecuencia, la hipervisibilización de las diferencias constituyó el alma mater de esta delimitación de distinciones existentes entre los distintos fenómenos inmigratorios.

Como resultado de este fenómeno, surge la estigmatización de los inmigrantes latinoamericanos llegados a Argentina, que se traducen en desventajas que promueven el proceso de vulnerabilidad.

Definimos la vulnerabilidad como el resultado de la acumulación de desventajas y una mayor posibilidad de presentar un daño, derivado de un conjunto de causas sociales y de algunas características personales y/o culturales. Consideramos como vulnerables a diversos grupos de la población entre los que se encuentran las niñas, los niños y jóvenes en situación de calle, los migrantes, las personas con discapacidad y los adultos mayores.

La acumulación de desventajas es multicausal y adquiere varias dimensiones. El grado de vulnerabilidad de una persona, un hogar o un grupo de personas está determinado por su exposición a los factores de riesgo y su capacidad para afrontar o resistir situaciones  problemáticas.

Mientras que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera una amplia gama de grupos vulnerables que incluye a las mujeres violentadas, refugiados, personas con vih-sida, personas con preferencia sexual distinta a la heterosexual, personas con alguna enfermedad mental, personas con discapacidad, migrantes, jornaleros agrícolas, desplazados internos y adultos mayores, nuestro proyecto enfoca su atención a la problemática de la inclusión de lo diverso.

La vulnerabilidad produce fragilización de los soportes relacionales que aseguran la inserción en un medio en el que resulte humano vivir y puede dar lugar a un proceso que termine en la exclusión del grupo.

La vulnerabilidad en sí misma constituye un sistema dinámico, es decir que surge como consecuencia de la interacción de una serie de factores y características (internas y externas) que convergen en una comunidad particular. El resultado de esa interacción es el “bloqueo” o incapacidad de la comunidad para responder adecuadamente ante la presencia de un riesgo determinado, con el consecuente “desastre”.

Si pensamos la vulnerabilidad en conexión con el fenómeno de la inmigración y los paradigmas asociados a esta problemática, advertimos que a lo largo de la historia social se fueron desplegando diversos mecanismos a fin de fijar un equilibrio, regularizar los antagonismos y mantener de esta manera la homeostasis social; el crisol de razas fue uno de ellos.

A principios del Siglo XX en la Argentina se orientó a construir una identidad nacional mediante un proceso de adecuación del inmigrante a la sociedad receptora, requiriendo que éste adquiera la cultura, costumbres y modos de vida de la comunidad de acogida, dejando a un lado los suyos propios y, de este modo, hacer desaparecer su condición de extraño o diferente.

El diseño de distintos dispositivos y prácticas estatales intentó modificar la subjetividad que los inmigrantes traían de sus países de origen, como así también los que portaban los nativos, debiendo adoptar un nuevo modo y forma de ser único, amalgamándolos en lo que se denominó crisol de razas.

Posteriormente surge el modelo mosaico o también llamado multicultural, el cual expresa una alternativa interesante a la hora de abordar el tema de la inmigración. Este modelo surgió como reacción a la tendencia hacia la uniformización cultural; aquí la identidad y los valores culturales de los inmigrantes y nativos se convierten en el pilar básico sobre el que se apoya este modelo.

El mosaico se basa en el principio de igualdad o de no discriminación (en función de  la cultura, la lengua, la religión, la nacionalidad, el género, etc.) y también en el principio  de respeto y aceptación del otro, supone pues la superación de todas las múltiples y sutiles formas de exclusión (discriminación legal y social, segregación espacial e institucional, eliminación cultural y física).

Ahora bien, de este modelo se desprende también el interculturalismo, el cual es más reciente. Mientras que el multiculturalismo pone el acento en la cultura e historia propias, en la identidad de cada quien subrayando las diferencias, el interculturalismo resalta la relación entre ambas culturas, identidades e historias, así como la experiencia mutua, la cooperación y el intercambio culturales, intentando encontrar las convergencias, los vínculos y puntos en común.

En línea con nuestro proyecto, esta última perspectiva reposa y preserva el sentido  identitario de cada comunidad; es así como puede nacer el respeto por los otros y el deseo de compartir ideas, formas de ver, etc.

  1. OBJETIVOS GENERALES

Preservar la salud, entendida tanto en su nivel individual como grupal. Consideramos que la salud es una condición del hombre que posibilita el desarrollo de todas las potencialidades de su ser concreto; Frente a las demandas planteadas proponemos intervenciones a Nivel Primario o de Prevención y Promoción de la Salud, para preservar la misma y evitar la enfermedad. Las poblaciones vulnerables están expuestas a enfermar y sufrir algún tipo de daño como lo hemos considerado en nuestra definición de vulnerabilidad en el apartado Fundamentos.

2.1 Objetivos específicos

  1. Promover la inclusión y el sentimiento de pertenencia de aquellos alumnos que se encuentren transitando experiencias de vulnerabilidad social; este proceso requiere, simultáneamente, de un proceso de apertura por parte del grupo receptor o de acogida. Nos referimos, no sólo al migrante sino también a todo aquél que sufrió una mudanza y/o cambio de escuela, o tiene un signo notorio que lo diferencia  o si su estatura y peso muestran diferencias con el resto.
  2.  Las transformaciones que posibiliten el proceso de inclusión necesariamente deben producirse en ambos grupos.
  3. Estimular la construcción de redes entre los participantes, como una posibilidad de superar la situación periférica en la que se encuentran por la dificultad de inclusión de lo diferente
  4. Desarrollar una dinámica continua, desde el equipo de profesionales, a partir de la práctica mediante la formulación de hipótesis y estrategias, a fin de producir las transformaciones que vayamos considerando pertinentes para sostener nuestros objetivos, haciendo lugar a los cambios que se presenten en la realidad.
  5. Diseñar el trabajo de investigación a partir de la observación, descripción, registro y clasificación con rigor de los fenómenos observados, con los objetivos de:
  • una evaluación adecuada de las estrategias implementadas.
  • establecimiento de relaciones entre la compleja red de variables y características diferenciales de las comunidades intervinientes, a fin de determinar los cambios necesarios a implementar.

METODOLOGÍA TALLER

La Metodología Taller es una de las denominadas metodologías participativas. El taller es un espacio de discusión grupal con programa predeterminado pero flexible. Los participantes comparten ciertas características comunes.

Consideramos que el Taller posibilita:

  • La construcción y deconstrucción colectiva de las problemáticas que abordemos. El Taller contará con un equipo de facilitadores que establecerán una relación simétrica con el grupo, pues consideramos que cada sujeto aportará sus experiencias, ideas y dudas a la producción grupal.
  • Responder de manera práctica a aquello que queremos transmitir: paridad en los vínculos, espacio para que cada integrante pueda expresarse y encuentre el lugar como sujeto para hacerlo.
  • Tendremos en cuenta que toda planificación es una hoja de ruta provisoria, flexible y pasible de ser modificada de acuerdo a las experiencias excluyendo la improvisación.
  • Consideramos a la conversación como nuestro instrumento princeps, la cual debería favorecer al máximo la producción del otro como Sujeto. El intercambio debería incluir todas las voces, siendo el marco de la actividad y dinámica grupal, el producto conjunto de ese intercambio.
  • En general, los programas responden normalizando la demanda, ya que contienen un saber hacer de antemano acerca de qué es lo que necesita cada población, objetalizando y homogeneizando de esta manera la posición del sujeto.
  • La propuesta de abordaje que ofrecemos apunta a desplegar la infinidad de situaciones específicas que pueden presentarse en la práctica, es decir, hacer lugar a los interrogantes propios de cada sujeto, promover la horizontalización de los vínculos y, de esta manera, trabajar sobre la demanda e ir más allá de la satisfacción de una necesidad.

Destacamos tres características

1.Introduce como núcleo de su actividad la participación interactiva de cada uno de sus participantes

2.Delimita el tema sobre el cual versara el Taller. Acotación referida a la historia antropológica y presente de la cuestión

3.La respuesta a la metodología posibilita configurar un banco de ideas sobre el tema y sobre los procesos participativos

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Taller realizado en el X Congreso Argentino de Salud Mental. Hotel Panamericano. Agosto 2016

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Octubre 2016, Colegio Municipal en San Pedro, Pcia de Buenos Aires


 1-HAOL, Núm. 25 (Primavera, 2011), 67-77

[2] -En adelante, cuando en el texto se mencione la palabra etnia, nosotros la pensamos como diferencias socios culturales